En materia de seguridad hay un solo objetivo por cumplir: mejorar los números que se consiguieron durante este año. Las estadísticas son claras y hablan por sí solas. Por primera vez en cinco años el número de homicidios descendió en Tucumán. Ese no es un dato menor. Los crímenes son las únicas cifras incuestionables por una sola razón: la muerte no se puede ocultar y tampoco es necesario hacer una denuncia para que quede registrada. Hasta el 22 de diciembre, en nuestra provincia se habían registrado 99 homicidios, 52 menos que los 152 contabilizados en 2020.
Esta reducción de más del 30% detuvo una tasa que no paraba de crecer desde 2016. Con estos números, Tucumán dejará de ser la segunda provincia más violenta del país, marca que mantuvo durante dos períodos consecutivos por detrás de Santa Fe, y por delante de la Provincia de Buenos Aires, según los informes nacionales. “Los números son positivos, pero ahora hay que trabajar para mejorarlos”, se apuró en aclarar el ministro de Seguridad Eugenio Agüero Gamboa, quien lleva dos meses al frente de la cartera. Reemplazó a Claudio Maley, funcionario que se retiró justo en el mejor momento de su gestión o por lo menos, cuando los números comenzaban a ser favorables.
El ministro destacó que son cuatro los grandes ejes con los que intentarán cumplir el objetivo: incorporar más y mejor tecnología; estrechar aún más el trabajo con el Ministerio Público Fiscal; avanzar con la construcción de alcaldías y la prisión de Benjamín Paz; y seguir con el plan de inversión para dotar de mayores recursos a la Policía. “Nuestra gran meta es unificar todos los centros de monitoreo. Serán en total más de 1.500 cámaras. Este paso será fundamental para la prevención y persecución de los delitos”, resumió Agüero Gamboa en una nota con LA GACETA.
“Paralelamente, iremos incorporando aplicaciones para que las usen todos los tucumanos. Y pondremos particular énfasis en una app y mejor conectividad en zonas rurales para proteger al sector productivo”, añadió.
Condenas y algo más
El ministro de Seguridad ponderó los resultados obtenidos con la implementación del nuevo Código Procesal Penal. “Se está sacando de circulación a personas que eran reincidentes o que integraban bandas que se dedicaban a cometer delitos. Esto también ayuda y mucho”, indicó.
Los números le dan la razón al funcionario. Entre el 1 de febrero y el 30 de noviembre, se dictaron 2.115 condenas. En 2019, último año en el que reinó la normalidad, las seis salas del Centro Judicial Capital dictaron 735 resoluciones. En 2020, en medio de la pandemia, fueron 414. Es decir, en los últimos 11 meses (no se contempla la feria de enero) casi se quintuplicaron las sentencias con respecto al año pasado y se triplicaron con relación al balance de hace dos años. “Entre todos debemos profundizar esta línea de trabajo. No sólo se mejorarán los índices de seguridad, sino que el mensaje que llega a la sociedad es claro: se acabó la impunidad”, analizó.
En lo que se refiere a condenas, unas 1.280 fueron de cumplimiento condicional, mientras que 628 acusados terminaron tras las rejas. “Lo importante es que se cierra un ciclo y que la persona que recibe una condicionalidad sabe que no puede volver a caer porque terminará preso”, explicó una fuente de Tribunales. Se estima que el 10% de los que reciben este tipo de sentencia reincide. Esta situación también ha generado otro fenómeno: cada vez son más los tucumanos que eligen otras provincias para continuar con su carrera delictiva. Ya se registraron casos de comprovincianos detenidos en Salta y en Santiago del Estero por “mecherismo” o por salideras bancarias en Entre Ríos.
Pero todo lo bueno del nuevo Código está agravando otro problema: la crisis carcelaria. A saber: dentro de las cuatro avenidas existen tres dependencias policiales que son las seccionales 1ª, 2ª y la ex Brigada de Investigaciones. Cerca de 200 personas están alojadas en sus calabozos, cuando tienen capacidad para poco más de 100. Ese hacinamiento no sólo vulnera los derechos de los que están privados de la libertad, sino que además pone en peligro la integridad física de los efectivos policiales y hasta de los mismos vecinos. Esa dura realidad se repite a lo largo y ancho de la provincia. Los motines y las protestas se repiten casi a diario.
“Es una de las grandes deudas que tenemos y de las que nos estamos encargando”, adelantó Agüero Gamboa. “La obra del penal de Benjamín Paz es un viejo anhelo que está en marcha. Paralelamente se está trabajando en la construcción de alcaldías y hay un plan de refacción en el penal de Villa Urquiza. Pretendemos descomprimir la situación en cada una de las comisarías”, añadió el funcionario.
Otra impronta
Desde que se hizo cargo del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo anunció que la seguridad era una de sus prioridades. Después de esperar un tiempo prudencial no sólo cambió el ministro, sino que además anunció que en su gestión se incrementaría la inversión para la fuerza. “Se adquirieron 100 camionetas que serán entregadas antes de que finalice el mes de enero. A esos móviles se sumará el aporte del Ministerio Público Fiscal, que otorgará al menos unos 20 vehículos más. Esos medios de movilidad serán distribuidos en toda la provincia”, explicó Agüero Gamboa. “También estamos a punto de firmar un convenio con los delegados comunales. Hay muchos autos que están parados porque repararlos lleva su tiempo. La idea es que ellos se hagan cargo del arreglo y se les asignará ese móvil para tareas de prevención en sus jurisdicciones”, añadió.
El titular del área de Seguridad consideró que uno de los grandes aciertos fue la creación del Cuadrante de Patrullas. Y los números parecieran darle la razón. Con este plan no sólo los policías lograron acercarse a la comunidad, sino que detectaron los posibles focos de conflictos que terminaban con un crimen. “Vamos a profundizar este plan llevándolo al interior de la provincia”, adelantó. El proyecto tiene su razón de ser: después de muchísimo tiempo, se registraron más homicidios en el interior (55 casos) que en la capital (45) porque justamente allí aún no se lo puso en práctica. “Estamos esperando la entrega de 400 motos que serán destinadas a reforzar la tarea de prevención en esos sectores”, indicó Agüero Gamboa. También se incorporarían al programa los más de 600 efectivos que se están preparando para salir a la calle.
Femicidios
La violencia de género sigue siendo un mal endémico en la provincia. Con 20 femicidios registrados a lo largo de este año, se batió todo un récord en la provincia. Nunca antes se habían producidos tantos crímenes de este tipo en Tucumán. Ese número que está integrado por 17 muertes de mujeres, un transfemicidio y dos femicidios vinculados, representa mucho más si se tiene en cuenta que casi duplican los números de víctimas de inseguridad (homicidios en ocasión de robo), que en lo que va del año llegaron a 11.
Hay muchos datos que confirman que este es un problema que por ahora no tiene solución. Hasta el 30 de noviembre, sólo en el ámbito del Centro Judicial Capital, se abrieron unos 1.800 expedientes por mes en este tipo de delito. En idéntico lapso se dictaron más de 11.000 medidas de prevención (restricción de acercamiento y exclusión del hogar) sólo en el fuero penal. Por esa razón, se destinaron más de 1.800 efectivos a brindar tareas de custodia, ya que no existe el número de pulseras suficientes para atender semejante demanda. Esa cantidad representa el 20% del total de la fuerza. Además, según los números que maneja el Poder Judicial, en lo que va del año se dictaron 600 condenas por estos hechos.
Los números son elocuentes y una clara muestra de que no alcanza la persecución penal. En el área de Seguridad han tomado algunas medidas y siguen buscando otras alternativas. Por ese motivo, se han abierto 10 Casas EME en diferentes puntos de la provincia para que asistan a las víctimas. También para el próximo año esperan dar un importante paso. “Hemos mantenido reuniones con los profesionales de Salud Mental del Siprosa para que asistan a los victimarios. Para nosotros es clave, porque ellos también deben recibir un tratamiento. Esto se hace en todo el mundo. La idea es empezar con una experiencia piloto y analizar los resultados, ver si se extiende a toda la provincia. Lo importante es avanzar con la gestión”, advirtió Agüero Gamboa.